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Max Sharkey, director de Aero Hardware,
murió en Agosto 22, después de una valiente batalla de dos años
contra un tumor cerebral. Lo sobreviven su adorada esposa, Karen; sus
queridos hijos, Kevin (Michelle) y Ryan; dos adorables nietas, Ryan y
Regan, quienes eran la luz de sus ojos; sus padres Max y Ann; y dos
hermanos, Terry (Joan) y Carl.

Max Sharkey
Max fue un empleado dedicado de Aero
Hardware por 38 años. Max era competente y tenía una energía
infinita para hacerse cargo de todo, todos los días. Siempre se
podía contar con Max para cualquier tarea, ya que el hacía todo y
más.
El entrenó a Marty Pardo, Asistente
Gerencial de Aero, quien vino a trabajar para AHS/HSC en Mayo de 1970.
En ese entonces, todos estaban en un edificio en Miami. Max era
nuestro Representante de Ventas Internas y Externas. El hacía todo,
inclusive le preparaba su taza de té a Marty casi todas las mañanas.
El estaba convencido de que había que tratar a la gente de la manera
que a uno le gustaría ser tratado. El daba el ejemplo.
La guerra de Vietnam estaba en su
apogeo y él se enroló en la Fuerza Aérea. Afortunadamente, estuvo
estacionado en la Base Aérea McDill en Tampa todo el tiempo. Después
de dejar a la Fuerza Aérea, fue a trabajar a HSC, en Tampa como
Representante de Ventas para nuestra división Industrial.
Después de un par de años, el
departamento aeronáutico necesitaba un líder y debido a la pasión
de Max por la aviación sumándose a que la familia de Karen vivía en
el área de Miami/Fort Lauderdale, fue una decisión muy fácil para
la Familia Sharkey, mudarse de vuelta al área. No había un momento
aburrido en la oficina con Max y sus famosas frases. El siempre estaba
riéndose por teléfono con los clientes. Todos lo querían por su
gran sentido del humor. El inventaba juegos para incentivar a los
empleados a que alcancen sus metas. El negocio creció y creció, y
mientras nosotros añadíamos el número de empleados, Max nunca
perdió esa relación personal con cada uno de ellos. El jamás juzgó
a alguien que se fuera de la compañía por superarse. Las personas
que se iban, siempre regresaban para ver a Max y saludarlo. La vida en
esta oficina será diferente sin Max, pero a él le gustaría que
nuestro negocio siga creciendo y que mantengamos a nuestros clientes
satisfechos y riéndose. Todos los que conocían a Max, respetaban su
amor por las personas y por la vida. El siempre estará en nuestros
corazones.
Para dar donaciones para la
investigación de cáncer del cerebro y mas información, se puede
encontrar en
http://www.fbta.info
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